“Peñarol de mi alma, si el amor por vos no me mata lo hará la pasta base” El Yoni del CAP, 2017
 (filósofo contemporáneo, especialista en conducción temeraria en ciclomotores 125cc, miembro de grupo socio-económico vulnerable, víctima de la sociedad, pariente de La Yenni, chorro [léase con la voz de Mirtha Legrand presentando a sus invitados])


Hola, mi nombre es Brayan, se pronuncia Brah-ian, y soy del Barrio Kennedy de la ciudad de Maldonado. Estoy escribiendo desde mi Macbook hurtado a un Chelo, perdón, cheto de Punta del Este en un claro intento de hacer justicia social y equitativa repartición de riquezas. Usando el corrector ortográfico de Word (no se vayan a creer que mi ortografía y gramática es común entre mis congéneres) intento hacerme entender con ustedes, ya que mi vocabulario adolece de matices.

Mi vida no es fácil. Acabo de salir de la Cárcel de las Rosas, sin dinero, y necesito ponerme a trabajar para pagarme una entrada para ver al Peñarol de mi alma ya que Damiani, botón chupa penes, no nos quiere otorgar más entradas que nos las merecemos porque somos peñarolenses de ley y siempre estamos ahí. Peñarol ha ganado muchos partidos gracias a nosotros, la hinchada que agitamos siempre en las buenas, en las malas, y los seguimos hasta el altiplano. Si no fuera por nosotros y nuestros instrumentos percusionistas y nuestro coro disonante no le hubiéramos ganado al todopoderoso Wilstermann.

Tras salir de la cárcel, y de vuelta a mi tugurio de paredes de madera, cortina en sustituto de puerta, techo de chapa, y Directv, lo primero que se me ocurrió fue ingresar a mi cuenta de PadreyDecano para poder descargar mis frustraciones, pero no pude, me la habían eliminado. Sigo sin entender como Leo Ramos apostó por Cavallini, un tronco que ocupa cupo (sí, la pensé bastante para eliminar esa cacofonía, pero no pude) de extranjero y no a un jugador de la casa, clavador de gallinas incansable y con carisma y sangre, como lo es Carlos Bueno. Además, en un equipo como el actual se necesita a un Lolo que si no te hace goles al menos te canta. Lástima que trajimos al Cachila Arias y no al Ferrari Cáceres, que ahora se le complicó en Inglaterra porque debe conducir por la izquierda. Ya veremos cuántos autos colisionará allí.

Lamentablemente este fin de semana no pude asistir a ver al Carbonero y tuve que verlo por VTV HD, lo cual es una pena que sea en Hai Definishion, porque la tele que afané en un chalet hace meses es 4K. Me sorprendió la reacción de Wanderers frente a Gastón. El pibe eligió venir a jugar al más grande del mundo, no tiren piedras ni bardeen porque no saben con quien se meten, ¡loco! Ya me estoy empezando a calentar de esta injusticia, creo que voy a salir a romper alguna parada de colectivo o destrozar vidrieras por Sarandí. Golpear gallinas y lo anteriormente mencionado forman parte de mis sesiones catárticas. Polilla en su último semestre es culpable de muchos actos de vandalismo, creo.

Por otro lado, el tercer gol, el que se metió tras un montón de pases, fue muy técnico, muy de pecho frío. Loco, ¡eto’ es Peñarol! Si no te dejan patear a la primera talalo como a un árbol, no hagas diez pases que no somos el Barça.

Entre mis planes está ser cuidacoches, porque una moneda siempre aparece, ¿viteh, loco? pero me cerraron el Cambio Nelson por “reestructuración empresarial” y a otro cuidacoches se le desaparecieron sus 3000 dólares ahorrados allí. Eso me desanima, creo que volveré a las andanzas de siempre.

No sé que harán ustedes, pero ya me genera abstinencia no poder asistir a alentar al más grande de Uruguay (porque Peñarol es pueblo, Peñarol es Uruguay) así que deberé ponerme las pilas para laburar en el balneario puntaesteño antes que finalice la temporada y poder comprarme la entrada para ver al glorioso Carbonero.
Me fumaré un fasito antes que nada. ¡Hasta la próxima!