Adiós abuelo Alcídez. Yo tenía 7 años pero nunca olvidaré que eras un cascarrabias con un corazón gigante. Siempre ladrabas pero nunca mordías.


Se me rompió al auto a control remoto, mi juguete preferido. Era a "control remoto" a través de un cable que giraba las ruedas y daba para adelante y para atrás. Había que ir caminando con él. Cuando se le gastaban las pilas, que no duraban nada, todo un drama para que me compraran nuevas. Que las pusiera en la heladera, que las dejara descansar... Hasta yo me daba cuenta a tan temprana edad que me estaban encajando el tal cuento chino.

La primer tele a color, que funcionaba en blanco y negro, mientras esperábamos ansiosos la primer transmisión a color del paisito.

Los picaditos con los gurices del edificio en la calle Guadalupe. Al grito de "¡auto!" la pelota se sacaba de la "cancha" y luego se reubicaba en su posición anterior bajo la mirada atenta de los dos bandos. Hubo surtido de trompis, otorgadas y recibidas.

La primera p..a

¡Peñarol campeón de América!

¡Peñarol campeón del mundo!

Ví mi película favorita de todos los tiempos: "La historia sin fin".


Ví mi segunda película favorita de todos los tiempos: "Los cazafantasmas".


Adiós a mi perrito Tigre. Culpa mía, por inconsciente; sólo a un pendejo pajero (ver más atrás) se le ocurre soltarle la cadena en San Martín y Guadalupe. Al tachero hijo de mil putas aquel que embaló en su Mercedes viejo, allá por 1985, y lo pasó por arriba y siguió emputado como alma que lleva el diablo, ojalá que más adelante te hayas dado contra alguna palmera en Bulevar Artigas, la puta madre que te parió. A Tigre, donde sea que estés, perdoname. Cuando juego con Rita, la perrita de mis suegros acá en Bulgaria, me acuerdo de vos.



¡Ay Dinamarca, ay! ¿Seis goles nos tenías que meter? ¡Vikingos abusadores! ¡Volvé, Fossati, volvé atrás en el tiempo y ponelo a Ruben Paz, LPQTP!

Mi primera computadora: la TK95 con la cual, mientras pasaba noches enteras jugando jueguitos de 8 bits y queriendo hacer mis propios jueguitos, terminé aprendiendo programación, que ha sido a lo que terminé dedicándome profesionalmente.

¡Peñarol campeón de América!

El primer p...o (vos sabés quién sos, "dama" de tercer año del 19)

Unos videos punk, new wave, new romantic. Porque yo era punk, eh, y me cagaba a trompadas con los heavy metals, aunque los dos ya estaban recontra pasados de moda. Miren que meteré otros, no me puteen porque falta fulano o mengano, carajo.


El año que me tomé para la joda y, bien en serio, lo perdí.

La UTU de Malvín Norte, llendo de noche así podía dormir como un bebito hasta el mediodía. Electrónica y electrotecnia. Ninguna de las dos me gustaban, pero luego del "año que vivimos en peligro", si no hacía algún cambio mis viejos me mataban.

La UTU del Centro, edificio cavernoso que recuerdo lo primero que dije cuando marchábamos a un salón de clase por unos corredores post-apocalípticos, con baldozas rotas y ventanas sin vidrios, y como nadie se animaba a decir nada, yo dije: "muchachos, esto parece the Wall" (1990, Roger Waters acababa de estrenar The Wall al lado del muro de Berlín) Y sí, 1990 es parte de los 80; no sean burros pues.

Me dí cuenta que los 80 se terminaban y se llevaban algo mío con ellos. No me daba cuenta qué era exactamente, pero algo me robaron, y nunca lo pude recuperar.